El Corazón de la Adoración
“Digno eres, Señor y Dios nuestro, de recibir la gloria, la honra y el poder, porque Tú creaste todas las cosas; por Tú voluntad existen y fueron creadas”. Apocalipsis 4:11
El Espíritu Santo descongela las ideas que la gente tiene con respecto a Dios y da vida a las palabras de la Biblia. Cuando se le da paso, el Espíritu Santo transforma el clima religioso de un corazón de la misma manera que la llegada de la primavera trae los deshielos a los polos. Muchos viven el avivamiento o la renovación de una iglesia por la cantidad de manos levantadas. Cristo no. El cuenta los brazos extendidos. No le importa lo bien que pongamos la cara de telenovela para cantar ni lo bien que nos salga dar un pasito pa’lante y un pasito pa’tras. A El le interesa nuestro amor por los necesitados.
No niego que la emoción sea una parte sensacional en cuanto a experimentar la alabanza, pero sigue sin ser el factor determinante de una verdadera vida de adoración. El corazón de la adoración es el amor y la obediencia.
Si verdaderamente queremos honrar a Dios y creemos que El es digno de toda la gloria, entonces seremos obedientes. No hay manera de ser un adorador sin tener un corazón obediente. Podemos conocer las mejores canciones, ser excelentes músicos y participar de un montón de discos de alabanza, pero la adoración se muestra en la obediencia. El principal mandamiento fue y es: “Amarás al Señor tu Dios” y amarás al prójimo”. Lograr eso es el verdadero deseo del Espíritu Santo. Ese es el calor que quiere calentar nuestro interior. Cuando amamos al Señor de corazón, lo obedecemos y somos de bendición para los necesitados y los lastimados. Esa es la mejor alabanza que puede subir al cielo.
Encuentro con Dios:
Tú eres digno de toda la gloria y la honra. Tú eres Dios y no hay nadie superior a ti. Yo quiero obedecerte y mostrar que te amo amando a otras personas. Tú me amaste sin merecerlo y deseo manifestar esa clase amor a otras personas para que Tu nombre sea glorificado.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario