miércoles, 6 de julio de 2011

Es cosa de hombres

Ojalá todos los hombres fuéramos capaces de reconocer cuán importante es nuestra mujer en nuestra vida. Ojalá entendiéramos que es nuestro mandato amarla, protegerla y ayudarla a brillar, a ser feliz.

Ojalá que todos entendiéramos que ser “la cabeza” de la familia no significa ordenar y esperar ser obedecidos, sino ir al frente de aquellos que nos han sido confiados, aquellos de quienes hemos de entregar cuentas algún día. Ojalá entendiéramos que ese derecho se GANA día a día y para ello hay que ser capaces de conquistar su corazón y su amor.

Ojalá que si un día todo pareciera perdido con ella, seamos capaces de encontrar ese destello, ese soplo de aliento que Dios siempre nos da para encontrar el amor que pareciera haberse ido pero que solo está olvidado y en la obscuridad espera ser rescatado. Ojalá tengamos el coraje de ser el Príncipe que un día le prometimos ser. Ojalá que la tratáramos como la Princesa que soñamos tener. Ojalá entendiéramos que las muchas aguas no pueden apagar al amor y que no hay obscuridad, frío, ni dolor que el amor no pueda disipar.

Ojalá dejáramos de tenerle miedo a las palabras, a regalar una flor, a dedicar una canción y sobre todo a aceptar que somos débiles, inseguros y que necesitamos de ella. Ojalá que, para empezar, seamos capaces de reconocer, decir y hacerle sentir que es parte vital de nosotros mismos, que su abrazo nos hace fuertes y que hace que nuestro mundo sea un mejor lugar.

Es una historia de dos, es verdad, pero como hombres tenemos el privilegio y la responsabilidad de ser un representante de Dios en nuestro hogar; proteger, proveer, pero sobre todo AMAR.  Debemos ser capaces de generar un amor tan grande que se convierta en cobertura, apoyo y fuerza en los momentos de tormenta. Tormentas que un día han de pasar y entonces, al volver la vista, podremos confirmar que fue verdad, que Dios nos dio la capacidad de vencer. Y podremos también sonreir al darnos cuenta que ella sigue ahí, tomada de nuestra mano y sintiéndose segura, orgullosa y feliz a nuestro lado.

Cada día se terminan historias de amor que fueron legítimas, que formaban parte del plan perfecto Dios, pero que fueron olvidadas y descuidadas hasta que se perdieron en medio de las circunstancias, de la presión, del orgullo y del silencio. No dejes que la tuya sea una de ellas. Lucha por el amor que un día soñaste, rescátalo y hazlo realidad. Es cosa de hombres!

Suh,
Gracias por ser la mujer de mi vida. Te Amo!

"Para empezar, haces que este mundo sea un mejor lugar. Nunca quise envejecer con nadie más."

"Tengo una esperanza al tenerte cerca. No me rendiré, reconquistaré tu corazón,
porque mi amor por tí se acabará cuando se acabe Dios."

"Somos lo que fue, fuimos lo que ya no es... Todavía un milagro tal vez pueda haber!
Mírame, recuerda que todo va a estar bien!"

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