miércoles, 31 de marzo de 2010

Amigo

Me consideraba un “buen amigo”.
Pensaba entender el valor de “dar sin esperar”.
Hablaba de Tu amistad conmigo,
pero aún no comprendía el valor de esa Verdad.

Sabía de Tu gracia y de Tu misericordia
y creía en el poder de Tu amor.
Pero como todo, algún límite tendría,
debería haber un punto en que lo infinito y lo eterno perdieran su color.

Y entonces me encontré en el límite de mi vida;
llegué a donde ya no debería haber perdón;
donde la obscuridad de la noche aumentaba la angustia,
sabiendo que merecido sería el dolor.

Y volviste Tu rostro y Tu mano a tu amigo
y Tu Amor a mi vida se reveló
cuando volviste a decir “No temas porque Yo estoy contigo”
“Tu condena y tu deuda la pago Yo”.

Y sé que Tus pensamientos son más altos que los míos,
Y sé que no puedo entender la grandeza de Tu Amor,
pero hoy quiero decirte “gracias por haber querido ser mi Amigo”
y por amarme a pesar de haberte fallado yo.


Por demostrarme con hechos
lo que es la verdadera amistad;
por haber vuelto a pintar mi mundo de color
y por devoverme la paz.

Gracias Amigo,
Gracias Padre,
Gracias Jesús.
Por: Miguel González
Marzo 31, 2010

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